La tristeza llega sin ser invitada, la felicidad de la tarde quiere descansar en la noche. Empiezan las lágrimas, empiezan las preguntas. No hay un motivo, por lo menos no se conoce. Hay distancias que las letras cortan… pero… sigue la ausencia. Duele. Hay un posible amor pero la curiosidad lo cuestiona y se crea otro vacío en el corazón. De nuevo ausencia, de nuevo lágrimas. Una amistad limitada por terceros así no se quiera. Incondicionalidad condicionada. Si me necesitas, estoy. Si te necesito, lo pienso. Lo piensas.
Me dormiré.
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