viernes, 17 de septiembre de 2010

C u a n d o escribo

La tristeza llega sin ser invitada, la felicidad de la tarde quiere descansar en la noche. Empiezan las lágrimas, empiezan las preguntas. No hay un motivo, por lo menos no se conoce. Hay distancias que las letras  cortan… pero… sigue la ausencia. Duele. Hay un posible amor pero la curiosidad lo cuestiona y se crea otro vacío en el corazón. De nuevo ausencia, de nuevo lágrimas. Una amistad limitada por terceros así no se quiera. Incondicionalidad condicionada. Si me necesitas, estoy. Si te necesito, lo pienso. Lo piensas.
Quisiera cerrar los ojos y despertarme en los corazones de mis protagonistas nocturnos. Tengo dos que siempre están en mi reparto principal: mi génesis y mi apocalipsis. Totalmente constantes. Ángel, demonio, orgullo, responsabilidad. Me califican para sus conversaciones. Sé que saben que soy. Eso se siente. Yo, lo siento y me duele. Caminos por recorrer, faltan. Mejores y peores momentos. Esperemos cómo será éste…arduo de seguro.
Me dormiré.

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